Las dificultades para seguir recetas conocidas, administrar las finanzas o concentrarse en las tareas pueden surgir desde muy temprana edad.
Algunas personas tienen dificultades para pagar sus facturas mensuales o necesitan mucho más tiempo para completar las tareas cotidianas.
Esto va más allá de errores ocasionales, como un solo pago omitido.
3. Dificultades para realizar tareas familiares.
Las actividades cotidianas, como conducir hasta un destino conocido, hacer la lista de la compra o usar los electrodomésticos, se vuelven más difíciles.
Estas cosas antes se daban por sentadas, pero ahora resultan confusas.
4. Confusión de tiempo o lugar
Cada vez es más común perder la noción de las fechas, las estaciones o el paso del tiempo.
Algunos se pierden en lugares conocidos o calculan mal cuánto tiempo ha pasado.
Es común olvidar ocasionalmente el día de la semana a medida que las personas envejecen, pero la desorientación persistente plantea interrogantes.
5. Problemas con el juicio visual o espacial.
La percepción de las distancias, la determinación de los colores o contrastes y la comprensión de las relaciones espaciales pueden cambiar.
Esto puede manifestarse, por ejemplo, como titubeo al subir escaleras, dificultad para leer o problemas para conducir un automóvil.
Estudios publicados en revistas como Neurology vinculan los problemas visuoespaciales en la primera infancia con un mayor riesgo de cambios cognitivos.
6. Nuevos problemas con las palabras al hablar o escribir.
Dificultad para participar en conversaciones, interrumpirse a mitad de una frase sin saber cómo continuar o repetir historias con frecuencia.
Encontrar la palabra adecuada se vuelve más difícil, por ejemplo, llamar a un "reloj" un "reloj de mano".
7. Extraviar objetos e incapacidad para volver sobre sus pasos.
Esconder cosas en lugares insólitos, por ejemplo las llaves en el frigorífico, y luego no poder encontrarlas.
En ocasiones, esto genera la sospecha de que también se están ocultando otros objetos.
8. Juicio deteriorado o deficiente
Cambios en el comportamiento a la hora de tomar decisiones, como dar dinero con una frecuencia inusual o descuidar la higiene personal.
Que sean más propensos a caer en estafas es otro ejemplo que los médicos suelen escuchar.
9. Retirada del trabajo o de las actividades sociales.
Debido a los cambios que están experimentando, se alejan de sus aficiones, eventos sociales o reuniones familiares.
Es común evitar las interacciones porque las conversaciones se perciben como abrumadoras.
10. Cambios en el estado de ánimo y la personalidad
Son más propensos a sentirse confundidos, desconfiados, deprimidos, ansiosos o preocupados.
Cambios como la apatía repentina o los arrebatos de ira pueden sorprender a quienes les rodean.
Aquí viene la parte que ayuda a muchos: comprender la diferencia entre el envejecimiento normal y los problemas potenciales.
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