1 trozo de jengibre, de unos 5 cm, pero sinceramente, nunca lo mido, solo un buen trozo.
1 litro de agua
Zumo de medio limón (opcional)
1 cucharadita de miel (también opcional)
Preparación: Pela el jengibre (sí, es molesto, pero vale la pena). Luego, córtalo en rodajas. Pon el agua a hervir en una olla, añade el jengibre, reduce el fuego y cuece a fuego lento durante unos 15 minutos. Apaga el fuego, deja enfriar y añade el zumo de limón y la miel, si quieres. Vierte la mezcla en una botella y guárdala en el frigorífico; se conserva fácilmente de 2 a 3 días.
Uso:
Siempre bebo un vaso por la mañana y, a veces, otro por la tarde. Algunos dicen que es mejor en ayunas; yo lo hago cuando me viene bien.
De verdad que no es una cura milagrosa (no te pondrás como una modelo de la noche a la mañana), pero ayuda. Simplemente te sientes mejor, más ligero y con la mente más despejada. Y es facilísimo: un poco de jengibre, agua, limón y listo.
Y si alguna vez piensas: "¡Ay, no, hoy no me apetece!", sigue intentándolo. Una vez me salté un día, pero luego me di cuenta de lo bien que me sentaba y volví a hacerlo.
Así que, adelante, pruébalo. Y cuéntame qué tal te va; quizá se convierta en tu nueva bebida favorita, como me pasó a mí.
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