En un jardín en Coyoacán, con el hijo de Valeria llevando los anillos, y algunos de los mismos testigos del supermercado invitados como sorpresa.
Cuando el juez preguntó si aceptaban casarse libremente, Santiago respondió con una sonrisa tranquila:
—La elegí cuando nadie creía en mí… y ella me eligió cuando nadie me veía.
Valeria apretó su mano.
Y entre aplausos suaves y un atardecer dorado, no fue solo un matrimonio lo que nació ese día.
Fue la prueba de que a veces, el verdadero amor no rescata… recuerda quién eres.
Y que una segunda oportunidad puede empezar en la banqueta más inesperada.
Para ver as instruções de preparo completas, vá para a próxima página ou clique no botão Abrir (>) e não se esqueça de COMPARTILHAR com seus amigos no Facebook.
