Das un paso al frente, tranquila pero segura. “Puedes acompañarme, o puedo traer investigadores y abrir todas las puertas de este edificio.”
Por primera vez, titubea.
“No sé quién te crees que eres”, dice.
Casi sonríes.
“Eso es porque los hombres como tú nunca se aprenden los nombres de sus superiores.”
Lo reconoce.
Y así, de repente,
el poder cambia.
Para ver as instruções de preparo completas, vá para a próxima página ou clique no botão Abrir (>) e não se esqueça de COMPARTILHAR com seus amigos no Facebook.
