Isabel levantó la vista.
Ya no quedaba rastro de vergüenza en sus ojos.
Había algo mucho más inquietante.
Calma.
Una calma que no se ajustaba a la situación.
Lentamente, extendió la mano hacia su bolso barato.
Él lo abrió.
Sacó su teléfono.
Exteriormente antiguo.
Pero cuando lo encendí...
La pantalla reveló una realidad diferente.
—Te llamaré —dijo.
Julian soltó una carcajada.
—¿Para quién? ¿Con fines benéficos?
Nadie se rió.
Algo en el ambiente ha cambiado.
Para ver as instruções de preparo completas, vá para a próxima página ou clique no botão Abrir (>) e não se esqueça de COMPARTILHAR com seus amigos no Facebook.
