4. Dónde encontrarlos en tu jardín
Los huevos de mantis se encuentran generalmente en lugares que ofrecen camuflaje y protección: en las ramas de los arbustos, en la vegetación densa o adheridos a superficies duras como muebles de jardín y postes de cercas.
Su ubicación no es aleatoria. Tras la eclosión, las crías necesitan acceder rápidamente a fuentes de alimento, como pequeños insectos. Al elegir espacios resguardados pero abiertos, la hembra aumenta las posibilidades de supervivencia de sus crías.
5. ¿Es peligroso? ¿Por qué deberías dejarlo tranquilo?
Aunque parezca extraño, la cáscara de un huevo de mantis es inofensiva para los humanos y las mascotas. De hecho, su presencia suele ser señal de un ecosistema de jardín saludable.
Quitarla o destruirla interrumpe el ciclo de vida de este insecto beneficioso. Dado que las mantis ayudan de forma natural a controlar las plagas, permitirles eclosionar contribuye a la salud general de tu jardín. A menos que la cáscara esté en un lugar donde pueda dañarse, es mejor no tocarla.
6. Dentro de la caja: Una generación en espera
Cientos de huevos se desarrollan en esta pequeña estructura durante todo el invierno. La caja de huevos los protege de las bajas temperaturas y de los depredadores.
Con la llegada de la primavera, emergen diminutas mantis: versiones en miniatura de los adultos, dotadas de extremidades anteriores prensiles y habilidades instintivas de caza. Se dispersan rápidamente a las plantas circundantes, comenzando su función como controladores naturales de plagas.
7. Época de eclosión: Qué esperar
Los huevos de mantis suelen eclosionar en primavera, cuando las temperaturas se mantienen altas. Esta época proporciona una abundancia de alimento, como pulgones y otros insectos pequeños, para las crías recién nacidas.
Se pueden ver docenas, a veces cientos, de delicadas y pálidas mantis emergiendo de sus nidos y dispersándose por el jardín. Es un momento breve pero memorable que resalta el ritmo de la vida estacional.
8. Traslado seguro del contenedor de huevos
Si la cáscara del huevo se encuentra en una zona de mucho tránsito donde podría dañarse, puede trasladarla con cuidado. Elija un lugar resguardado, como un arbusto denso o un rincón resguardado del jardín.
En lugar de raspar la cáscara, corte con cuidado la rama a la que está adherida. Asegúrela en posición vertical en la nueva ubicación con ataduras suaves o cuerda. Esto mantendrá la cáscara intacta y permitirá que los huevos eclosionen sin problemas.
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