Tendemos a acostumbrarnos a la incomodidad y a minimizarla. Sin embargo, nuestro cuerpo se comunica constantemente con nosotros.
Prestar atención al hormigueo en las piernas u otras sensaciones inusuales no significa ceder a la ansiedad, sino adoptar un enfoque preventivo. Al fin y al cabo, escuchar las señales de tu cuerpo hoy puede prevenir complicaciones mañana.
