Le cedí mi asiento a una anciana en el minibús, y ella me susurró: "Si tu marido te da un collar, mételo en agua." Esa misma noche descubrí que el regalo no era amor, sino una maldición.v

 

Para ver as instruções de preparo completas, vá para a próxima página ou clique no botão Abrir (>) e não se esqueça de COMPARTILHAR com seus amigos no Facebook.