"Mamá, tengo fiebre... ¿puedo quedarme en casa hoy?", preguntó la niña. Su madre le tocó la frente y le permitió quedarse. Al mediodía, oyó la llave girar en la cerradura. Se asomó y vio a su tía entrar y meterle algo en el bolsillo del abrigo. Antes de irse, su tía la llamó y le dijo: "Ya me encargué de todo. Puedes llamar a la policía esta noche. Esa estúpida no sospecha nada".

Las manos de Laura temblaban mientras revisaba los documentos.
"¿Por qué haría eso? Nunca hemos discutido... siempre hemos sido muy unidas..."

Pero cuanto más miraba, más claro se volvía: alguien se había esforzado al máximo para desacreditarla.

Emma tiró suavemente de su manga.
"No podemos dejar que llame a la policía."

Laura respiró hondo.
"No. Necesitamos pruebas. Necesitamos entender qué está planeando y por qué."

Se sentó frente al ordenador y revisó sus cuentas bancarias. Encontró aún más transacciones no autorizadas, idénticas a las del sobre. Alguien tenía acceso a su dinero. Alguien cercano.

Emma recordó otro detalle.
"Mamá... cuando la tía Caroline estuvo aquí, parecía que no estaba sola. Dijo: 'Me he encargado de todo'. Debe de tener cómplices."

Laura miró a su hija con el miedo evidente en su voz.
"No tenemos mucho tiempo."

La habitación quedó en silencio hasta que Emma susurró: "Mamá... ¿y si regresa?"

Para ver as instruções de preparo completas, vá para a próxima página ou clique no botão Abrir (>) e não se esqueça de COMPARTILHAR com seus amigos no Facebook.