Lyig no me costó nada.
Porque mientras hablaban, yo ya había dado el primer paso.
Mi teléfono estaba vibrando debajo de la mesa.
Era un mensaje de Arthur.
Artro había sido mi abogado corporativo durante más de ocho años.
Un mapa meticuloso que nunca ha cometido un error.
Le dejé un mensaje a las cinco de la mañana:
"Necesito verte hoy. Se me ha olvidado."
Su respuesta fue sencilla.
"Oficina. 11:00 AM. Traiga todos los documentos."
Sonreí mientras tomaba mi café.
Saptago pensó que era por su culpa.
Pero esa sonrisa escondía algo mucho más interesante.
El principio del fin. 2. El imperio que construí solo.
A las doce de la noche, me encontraba en el edificio de oficinas de mi empresa.
La zapatilla de juego se exhibe de forma destacada en la fachada:
Empresa Vargas Coпstrυctioп.
La empresa que había fundado mi padre.
Y que yo había multiplicado por ti.
Artro cerró la puerta de su oficina.
"Debe de haber algo grave para que me escribas a las cinco de la mañana", dijo.
Saqué un archivo.
Había copias de:
Actos del maísoí
Estatutos de la empresa
poderes legales
Contratos de Bakiog
Artro comenzó a examinarlos.
Teÿ miÿυtes después, levantó la vista.
—Dime la pregunta.
Respiré hondo.
—Si mi marido intenta tomar el control de mi empresa… ¿podrá hacerlo?
Artro frunció el ceño.
—¿Probar? Sí.
—¿Acceder? No.
Me incliné hacia adelante.
—Quiero asegurarme de eso.
Entonces le explicó algo que Satiago nunca había entendido.
Para ver as instruções de preparo completas, vá para a próxima página ou clique no botão Abrir (>) e não se esqueça de COMPARTILHAR com seus amigos no Facebook.
