— Sí, mi amor. Para siempre.
Años después, Sofía regresó a ese hospital.
Pero esta vez, ya no empujaba una carretilla oxidada.
Llevaba una blusa blanca.
Porque se había convertido en enfermera, igual que Clara.
Y cada vez que se encontraba con una madre soltera, un niño perdido o una familia desestructurada, siempre se detenía un poco más.
Porque ella sabía lo que era esperar a que alguien finalmente se pusiera en contacto contigo.
Y sobre su escritorio, en un pequeño y discreto marco, seguía esa vieja foto encontrada en la casa: su madre, cansada pero sonriente, sosteniendo a las gemelas en brazos mientras Sofía reía a su lado.
Debajo de la foto, Sofía había escrito una sola frase:
"No has fallado, mamá. He conseguido salvarlos."
Para ver as instruções de preparo completas, vá para a próxima página ou clique no botão Abrir (>) e não se esqueça de COMPARTILHAR com seus amigos no Facebook.
