Mi padre me esperaba en su oficina con el jefe de Recursos Humanos. Una gruesa carpeta reposaba sobre el escritorio. Tenía esa mirada que conocía de mi infancia: la mirada que indicaba que acababa de recibir un golpe.
Dio un golpecito a la carpeta.
"Hemos recibido una solicitud", dijo.
Fruncí el ceño. "¿Para qué puesto?"
Me deslizó la primera página.
El nombre que aparecía al principio me dejó sin aliento.
Grant Ellis.
Mi padre habló con calma. "Ha solicitado un puesto de liderazgo en operaciones", dijo. "Y ha puesto tu antigua dirección como contacto de emergencia".
Me quedé mirando el papel, con el pulso acelerado.
"No lo sabe", susurré.
Mi padre apretó los labios. "No", dijo. "No lo sabe".
Luego me miró.
"¿Te gustaría encargarte de eso?" —preguntó—. ¿O debería?
Parte 3
Continúa leyendo en la página siguiente
Para ver los tiempos de cocción completos, ve a la página siguiente o haz clic en el botón Abrir (>), y no olvides compartirlo con tus amigos de Facebook.
Para ver as instruções de preparo completas, vá para a próxima página ou clique no botão Abrir (>) e não se esqueça de COMPARTILHAR com seus amigos no Facebook.
