Lucía vino a visitarme.
"Lo siento", dijo.
"Yo también", respondí. "Siento que hayas dejado que alguien intentara borrarme".
Pasaron los meses.
A Álvaro lo acusaron. Su sonrisa ya no lo protegía.
Regresé sola al banco y abrí una cuenta nueva.
"Eres muy valiente", me dijo la asesora.
"No", dije. "Estoy despierta".
Y recordé las palabras que casi me destruyeron:
Ya no reconoce a nadie.
Se equivocó.
Lo reconocí todo.
Sus mentiras. Su avaricia. Su plan.
Y demasiado tarde, supo la verdad:
Una mujer que ha sobrevivido toda una vida
no se borra tan fácilmente.
Para ver los tiempos de cocción completos, ve a la página siguiente o haz clic en el botón Abrir (>), y no olvides COMPARTIR con tus amigos de Facebook.
Para ver as instruções de preparo completas, vá para a próxima página ou clique no botão Abrir (>) e não se esqueça de COMPARTILHAR com seus amigos no Facebook.
