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Para que tus tomates se mantengan frescos, sabrosos y listos para comer el mayor tiempo posible, un almacenamiento adecuado es fundamental. Dependiendo de su madurez, el uso que se les vaya a dar y el tiempo de almacenamiento previsto, existen diferentes métodos para aprovechar al máximo esta fruta. Si bien los tomates verdes o semimaduros se almacenan idealmente a temperatura ambiente, los completamente maduros a veces incluso se benefician de la refrigeración, pero solo con la preparación adecuada.
En este artículo, te mostraremos seis métodos sencillos y probados para almacenar tomates de forma óptima, desde dejarlos en la encimera de la cocina hasta congelarlos y secarlos para una mayor duración. Con unos pocos trucos sencillos, no solo reducirás el desperdicio de alimentos, sino que también disfrutarás de tus tomates en su mejor momento, ya sean frescos, cocinados o en conserva.
Los tomates se almacenan mejor a temperatura ambiente si planeas usarlos en una semana. Asegúrate de protegerlos de la luz solar directa y de fuentes de calor. Guárdalos con el tallo hacia abajo para evitar que la humedad penetre y se echen a perder. 2. Guarda los tomates maduros en el refrigerador:
Una vez que tus tomates estén completamente maduros, puedes prolongar su vida útil refrigéralos. Deja que se enfríen a temperatura ambiente antes de consumirlos para conservar su sabor.
3. Usa toallas de papel y un recipiente hermético:
Forra un recipiente hermético con toallas de papel y coloca los tomates dentro. Asegúrate de que estén secos y tengan suficiente espacio para que no se toquen entre sí. Las toallas de papel absorberán el exceso de humedad y ayudarán a prevenir el moho.
4. Congela los tomates para conservarlos por más tiempo:
Lava y seca los tomates, luego colócalos en bolsas para congelar. Sella bien las bolsas y extrae la mayor cantidad de aire posible antes de congelarlas. Este método es ideal para tomates que usarás posteriormente en platos cocinados.
5. Seca los tomates para conservarlos:
Corta los tomates en rodajas, sazónalos ligeramente y sécalos completamente en un deshidratador o en el horno a baja temperatura. Guarda los tomates secos en recipientes herméticos o bolsas selladas al vacío.
6. Conserva los tomates con albahaca.
La albahaca libera compuestos naturales que pueden ralentizar el proceso de maduración. Guarda los tomates maduros con hojas de albahaca fresca en un lugar fresco y ventilado para que se conserven por más tiempo.
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