Los días siguientes fueron insoportables. Jason llamaba desde varios números, sus mensajes alternaban entre la ira y las súplicas.
Los ignoré a todos.
Y entonces, una mañana, apareció.
De pie afuera, fuera de lugar.
"Olivia, tenemos que hablar".
"¿Qué quieres?", pregunté con calma.
"Quiero arreglar las cosas", dijo. "Podemos empezar de nuevo".
"No", respondí.
Parecía atónito.
"No nos defendiste cuando más lo necesitábamos. Solo estás aquí porque estás perdiendo algo".
Continúa leyendo en la página siguiente. Para obtener más detalles, ve a la página siguiente o haz clic en el botón Abrir (>), y no olvides conectarte con tus amigos de Facebook.
Para ver as instruções de preparo completas, vá para a próxima página ou clique no botão Abrir (>) e não se esqueça de COMPARTILHAR com seus amigos no Facebook.
