Esa tarde me llamó desde un número desconocido. No contesté. Mi abogado solicitó una orden de alejamiento. Presenté todas las pruebas.
Dos semanas después, acompañada por la policía y un cerrajero, regresé al apartamento para recoger mis pertenencias. En un cajón encontré un sobre de la agencia de Venecia con billetes emitidos a nombre de Ethan y de otra mujer.
Le saqué una foto. Una prueba más.
Cerré la puerta con llave nueva y me fui.
Esa noche Mara preguntó: "¿Y ahora?"
Observé mis manos firmes.
"Ahora he recuperado mi vida. ¿Y Venecia? Que se lo pague él solo."
