Desalojada de su casa antes del invierno, construyó una choza de barro por tan solo 10 zlotys.

Y en una llanura desolada donde no había nada, permanecía una pequeña casa, emergiendo de la tierra, construida con diez guirnaldas de flores, dos manos agrietadas y una tenacidad más fuerte que el invierno.

Aquella no era una casa cualquiera.

Era la prueba de que a veces, cuando te lo quitan todo, te queda algo que nadie puede comprar.

El poder de no irse jamás.

Para ver as instruções de preparo completas, vá para a próxima página ou clique no botão Abrir (>) e não se esqueça de COMPARTILHAR com seus amigos no Facebook.