—No… —murmuró—. Es imposible…
Isabelle no lo miró.
Aún no.
—¿Cuánto tiempo llevan aquí? —les preguntó a los directores.
— Cinco minutos, señora.
-BIEN.
Para romper.
—Quiero que todos escuchen.
Revelación
Isabel dio un paso adelante.
¿Cómo me llamaste?
Julian no respondió.
—Repítelo.
—Yo… no recuerdo…
-Sí.
Para romper.
-"Mendigo."
Silencio.
-"Perdido."
No más silencio.
—“¡Quítate de mi vista!”
Cada palabra... es un golpe.
-Y luego…
Miró el cubo que yacía en el suelo.
Para ver as instruções de preparo completas, vá para a próxima página ou clique no botão Abrir (>) e não se esqueça de COMPARTILHAR com seus amigos no Facebook.
