En el funeral de mi hija, mi ser querido me susurró: "Gané"... hasta que el abogado pidió silencio y leyó el testamento.

0 comentarios
Convertí la casa donde Lucía vivió sus peores días en un refugio temporal. No es grande, no es ideal, pero es real. Un lugar donde una mujer puede llegar con una bolsa de ropa y la mirada perdida, y alguien le dirá: "Aquí estás a salvo". Puse una cuna vacía en una de las habitaciones. No para torturarme, sino para recordar por qué hago esto.

A veces, por la noche, me siento en la sala y me viene un recuerdo: Lucía riendo como una niña, Lucía embarazada, acariciándose la barriga, Lucía mirando al suelo y diciendo: "Todo está bien". Y duele. Duele como el primer día.

Pero también siento algo más, una llama que no sabía que existía: la certeza de que el amor no siempre salva a tiempo... pero aún puede evitar la muerte de otros.

Para ver as instruções de preparo completas, vá para a próxima página ou clique no botão Abrir (>) e não se esqueça de COMPARTILHAR com seus amigos no Facebook.