Una característica llamativa: la tendencia a mantener cierta distancia emocional y a parecer indiferente a lo que sucede a su alrededor.
Descripción: Si la iguana fue el primer animal que viste en tu vida, es posible que tiendas a ser reservado y prefieras observar en silencio antes de actuar. Si bien tu capacidad para mantener la calma puede ser útil en situaciones tensas, también conlleva el riesgo de aislarte o de no expresar tus sentimientos. Aprender a expresar tus emociones de forma equilibrada puede ayudarte a construir relaciones más auténticas y profundas.
El cerdo: exceso o libertinaje

Rasgo característico: Tendencia a la glotonería o a los hábitos compulsivos.
Descripción: Si lo primero que te llama la atención es un cerdo, es posible que tengas tendencia a entregarte a placeres desenfrenados, ya sea comiendo, comprando o en otros ámbitos. Aunque disfrutas de la vida, es importante establecer límites para evitar excesos que perjudiquen tu salud o tu estabilidad financiera y emocional.
El grillo: ¿inquietud o miedo?
Característica distintiva: Nerviosismo constante y dificultad para relajarse.
Descripción: La presencia de un grillo sugiere que a menudo te resulta difícil mantener la calma ante el estrés del entorno. Eres una persona atenta, pero esta misma sensibilidad puede llevarte a preocuparte en exceso. Las técnicas de relajación y una mayor autoconfianza te ayudarán a gestionar mejor el estrés diario.
El caballo – Orgullo
Rasgo característico: Reticencia a admitir errores o debilidades.
Descripción: Si tu atención se centra principalmente en un caballo, puedes ser orgulloso y tener dificultades para reconocer cuándo necesitas ayuda o has cometido un error. Eres valiente y amas la libertad, pero la humildad te ayudará a aprender de las situaciones difíciles y a desarrollarte más rápidamente.
El delfín: falta de planificación
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