—Hoy te has servido bastante comida de nuestra nevera otra vez. Siéntate, por favor, vamos a pagar la cuenta —dijo el yerno. Cuando la suegra vio el total, palideció.

Eso significa que no te pagaremos; tendrás que pagarnos extra por tus comidas elegantes.

Cuando la suegra escuchó la respuesta, palideció.

Su cuerpo, pesado y robusto, se tensó.

—¿Estás loco? —gritó, levantándose de un salto de la silla.

El platillo con los huesos de cereza tintineó lastimeramente.

—¡Me está mandando facturas!

¡Sacrifiqué mi vida por tu madre!

Me maté a trabajar en dos empleos para que aprendiera un oficio, ¿y ahora me estás contando las cerezas que tengo en la boca?

—¿Y cómo puedes vivir contigo mismo quitándole dinero a tu propia hija sabiendo que anda por ahí con botas rotas?

Stepan no alzó la voz, pero su mirada era tan intensa que la suegra retrocedió un paso.

«No duerme por las noches, incluso escatima en medicamentos, solo para transferirte tu "salario".

Los nietos no son una fuente de ingresos.»

«¡Pues que se atragante!»

Antonina Pavlovna cogió su bolso de la silla.

«¡Jamás volveré a poner un pie en esa casa!»

Para ver los tiempos de cocción completos, ve a la página siguiente o haz clic en el botón Abrir (>), y no olvides compartirlo con tus amigos de Facebook.

Para ver as instruções de preparo completas, vá para a próxima página ou clique no botão Abrir (>) e não se esqueça de COMPARTILHAR com seus amigos no Facebook.