—Mamá, mi suegra está viviendo con nosotros… y nos está haciendo la vida imposible. Por favor, ven mañana a la reunión familiar —dijo, casi en un susurro.

nos la quitas.

Y que ella sí sabe cómo dirigir una familia.

Aquella frase me atravesó.

No por el contenido.
Sino porque, por primera vez, vi miedo en los ojos de Lucía cuando hablaba de mí.

Patricia no sólo estaba invadiendo su casa.
Estaba reescribiendo el papel de cada uno en esa familia.

Esa misma tarde pedí cita con mi abogado.

En su despacho, en Polanco, revisó la escritura de la casa.
Las transferencias.
El contrato de alquiler simbólico.

—Legalmente, no hay duda —dijo, quitándose las gafas—.
La casa es exclusivamente suya.

Su hijo y su nuera viven como arrendatarios.
La madre de ella… es una ocupante tolerada.

—Y la tolerancia se me está acabando —respondí.

Sin levantar la voz.

Preparamos dos documentos.

Para ver as instruções de preparo completas, vá para a próxima página ou clique no botão Abrir (>) e não se esqueça de COMPARTILHAR com seus amigos no Facebook.