Mi abuela siempre ponía clavos de olor en las cebollas. Y aquí está el motivo.

ste pequeño secreto no es solo para caldos. Pruébalo también en los siguientes platos:

El puré de zanahoria o calabaza le da un toque reconfortante.
Un asado o pastel de carne se coloca en un tazón al lado.
Una bandeja de verduras de invierno, donde los sabores armonizan maravillosamente.
Y si te gusta preparar tu propio vino caliente, puedes añadir unos clavos de olor: un toque clásico que siempre resulta delicioso.

Por qué funciona (y por qué es genial):
Este truco es tan efectivo porque es muy simple y obvio. No necesitas ingredientes raros ni utensilios especiales: una cebolla, unos cuantos dientes de ajo y listo. Además, es una forma ingeniosa de sazonar un plato sin añadir sal ni grasa.

¡Añade un toque de magia a tus platos y deja que alcancen su máximo potencial!

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