Demasiado preciso. Demasiado limpio.
Dejé el celular sobre la mesa.
—Entonces vamos a averiguarlo antes de que vuelva a casa.
Natalia se secó las lágrimas con el dorso de la mano y, por primera vez desde que empezó el desastre, pareció centrarse.
—Las copias están en una memoria USB. En mi departamento.
—Vamos por ella.
—¿Y el vestido?
Lo doblé con cuidado, evitando tocar más de lo necesario la costura donde estaban las iniciales.
—Se viene con nosotras.
Para ver as instruções de preparo completas, vá para a próxima página ou clique no botão Abrir (>) e não se esqueça de COMPARTILHAR com seus amigos no Facebook.
