Nadie soportaba al millonario paralizado… hasta que el simple proveedor…

La vida no era fácil.

Mantenía a su madre viuda, que sufría de diabetes y necesitaba medicamentos costosos, y también ayudaba a su hermana menor a continuar sus estudios.

Cuando la empleada finalmente llegó a la puerta, Lucas no pudo evitar preguntar: «Disculpe, señora... esas personas que se iban... ¿vinieron a trabajar aquí?».

La mujer de mediana edad, que se presentó como Doña Marta, suspiró profundamente.

«Eran candidatas para cuidar a la jefa, pero nadie aguanta todo el día. La pobre mujer está muy amargada por esta situación».

«¿Qué tipo de cuidados necesita?».

«De todo, hijo mío. Comida, higiene, medicamentos. No puede moverse del cuello para abajo y su temperamento ha empeorado mucho desde el accidente».

Lucas asintió, pero algo en su interior no le permitía olvidar la conversación.

De regreso, pasó de nuevo por la residencia de Albuquerque y vio otro coche alejarse a toda velocidad.

Ya eran las ocho de la noche, y otro intento terminó en fracaso.

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