Porque la verdad era simple:
Nadie es dueño de nadie.
Ese nunca fue el problema.
La verdadera pregunta era si alguien podía estar a tu lado con respeto, honestidad y cariño.
Y si no podían…
Si te querías lo suficiente como para alejarte.
Lo hice.
Y por primera vez en mucho tiempo…
Me elegí a mí misma.
Para ver as instruções de preparo completas, vá para a próxima página ou clique no botão Abrir (>) e não se esqueça de COMPARTILHAR com seus amigos no Facebook.
