Lavar la ropa a 40 °C (104 °F) puede no ser una buena idea.
Todas las lavadoras ofrecen un programa de lavado a 40 °C (104 °F). A primera vista, parece ideal para ciertos tejidos, pero en realidad, este programa solo desperdicia electricidad. Podrías lavar la misma ropa a una temperatura más baja sin problema.
Ya no se utiliza de esa manera.
Lavar a 40 °C (104 °F) tiene muchos inconvenientes. Uno de los mayores es que la ropa se arruga fácilmente y, una vez arreglada, no hay nada que puedas hacer, lo que acaba arruinando las prendas, incluso las más caras. Este método de lavado también provoca que la ropa se seque rápidamente y que los colores se decoloren. Por ejemplo, los tejidos delicados pueden dañarse con facilidad. Y no olvidemos algo muy importante hoy en día: el altísimo consumo de energía.
Incluso bajando la temperatura diez grados, a 30 °C (86 °F), se pueden obtener resultados interesantes. Lo primero y más importante es deshacerse del prejuicio de que no se puede lavar así. De hecho, te sorprenderá la eficiencia de las lavadoras modernas, sobre todo si se combinan con un detergente de alta calidad. Las lavadoras comerciales son aptas para una gran variedad de prendas, ya sean blancas, de color, de lana o de trabajo.
Al usar este método de lavado, hay algunos aspectos importantes que debes tener en cuenta. En primer lugar, si tu ropa tiene una mancha visible y persistente, conviene tratarla primero con un detergente especial, ya que se enjuagará con mayor facilidad. Si lavas a 30 °C (86 °F), puede que se recomiende un tiempo de lavado más prolongado para eliminar la mancha por completo.
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