Un cambio de gafas, una trama mortal y una mujer que se convirtió en dueña de su propio destino.

En prisión, confesó algo que lo cambió todo: yo no era la única víctima. Su hermana también tenía su propio plan. Teléfonos, grabaciones, desconocidos. Descubrí una red cuya existencia jamás habría imaginado.

En lugar de huir, me integré.

Aprendí las reglas. Dejé de ser un peón. Me convertí en una variable impredecible. Cuando su hermana desapareció, nadie preguntó.

Creí haber ganado.

Hasta que un día encontré un sobre sin remitente. Dentro había una foto: yo estaba durmiendo en el sofá. Alguien estaba de pie a mi lado. La nota contenía solo tres palabras: Esto es solo el principio.

Hoy no tengo nombre, ni pasado.

Y sé una cosa: en esta historia, nadie es el último jugador.

Para ver as instruções de preparo completas, vá para a próxima página ou clique no botão Abrir (>) e não se esqueça de COMPARTILHAR com seus amigos no Facebook.