0 Comentarios
Le puso suavemente una mano en el hombro.
—Estás pensando en eso otra vez —dijo.
No era una pregunta.
Maya exhaló lentamente.
—Esto es ridículo. ¿Por qué sigo permitiendo que tenga este poder sobre mí? Han pasado siete años desde el divorcio.
—Porque las heridas sanan, May —dijo Rowan en voz baja, dibujando un círculo lento con el pulgar sobre su omóplato—. Pero las cicatrices permanecen. Él fue tu primer todo. Esa historia no desaparece.
Rowan conocía toda la historia.
Conocía la versión que Mark le había contado al mundo: un joven abogado ambicioso con una esposa sencilla que no podía seguirle el ritmo.
Pero Rowan conocía la verdad.
La humillación constante.
La manipulación psicológica.
La forma en que Mark había minado su confianza hasta que apenas se reconocía a sí misma.
—No quiero ir —susurró Maya.
—Entonces no iremos —respondió Rowan con sencillez.
Esa era la naturaleza de Rowan. Nunca presionaba. Ofrecía refugio.
Y fue esa gentileza lo que la impulsó a ser más fuerte.
—No —dijo tras un instante—. Tengo que ir. Si no voy, él ganará. Les dirá a todos que tenía miedo de mostrarme.
Miró a su alrededor: la cocina, de cristal y acero, con vistas a las luces del centro de Chicago desde su lujoso apartamento.
Para ver as instruções de preparo completas, vá para a próxima página ou clique no botão Abrir (>) e não se esqueça de COMPARTILHAR com seus amigos no Facebook.
