En mi septuagésimo cumpleaños, mi esposo anunció que se iba. Nunca

La noche de mi septuagésimo cumpleaños, me puse un vestido azul marino que había guardado durante años "para una ocasión especial". Jamás imaginé que sería esta ocasión. Llevaba un sencillo collar de perlas, de esos que no denotan lujo, pero que sin duda tienen personalidad.

Mi difunta madre solía decir que llevar ese collar me hacía parecer una mujer fuerte e inquebrantable.

Mis hijas, Lucía y Renata, insistieron en celebrarlo al aire libre.

"Mamá, no se cumplen setenta años todos los días", dijo Lucía. "Te mereces algo bonito".

Para ver as instruções de preparo completas, vá para a próxima página ou clique no botão Abrir (>) e não se esqueça de COMPARTILHAR com seus amigos no Facebook.