Cierro los ojos con mucha fuerza.
"Por favor, no me encuentren... por favor..." murmuré entre dientes.
ENTONCES-
Se detuvo.
Justo delante del árbol.
Podía sentir su presencia.
Tan cerca.
Demasiado cerca.
Pero ya no habló más.
En cambio-
Se dio la vuelta.
Y regresó hacia el río.
Abrí los ojos lentamente.
Confundido.
Aliviado.
Pero aún así, aterrorizada.
"¿Qué... acaba de pasar?" susurré.
Con cautela, eché un vistazo detrás del árbol.
Y lo que vi a continuación…
Me heló la sangre.
Michael ya no estaba solo.
De pie dentro del río…
Era una mujer.
La mitad de su cuerpo estaba sumergida en el agua oscura.
Su largo cabello le ocultaba el rostro.
Su piel…
Demasiado pálido.
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