La Viuda Era Considerada La Más Fea Del Pueblo — Hasta Que El Ranchero Millonario Le Dijo Esto…

ADVERTISEMENT
Esa noche, Estela no durmió.

La carta seguía ahí… sobre la mesa.

Arrugada. Amenazante. Viva.

“Aléjate de él… o lo vas a pagar”.

Las palabras parecían moverse con la luz débil del quinqué.

Tomás y Luz dormían en el cuarto, ajenos a todo. Pero Estela… no podía cerrar los ojos. Cada ruido le parecía un paso. Cada sombra… una amenaza.

Y por primera vez desde que Rodrigo había llegado a su vida…

tuvo miedo de ser feliz.

Al amanecer, intenté actuar normal.

Molió el maíz. Dio de comer a las gallinas. Lavó ropa como cualquier otro día.

Pero por dentro… algo se estaba rompiendo.

Cuando Rodrigo llegó, sonriendo como siempre, ella apenas pudo sostenerle la mirada.

—¿Estás bien?

-Si…

Mentira.

Pero él no insistió.

Solo la observar… como quien sabe que algo no cuadra.

Le llevó un vestido.

Azul claro.

Hermoso.

Demasiado hermoso para alguien como ella… o al menos eso pensaba Estela.

Para ver as instruções de preparo completas, vá para a próxima página ou clique no botão Abrir (>) e não se esqueça de COMPARTILHAR com seus amigos no Facebook.