Lo tuyo fue sólo poner el dinero, ¿no?
El dinero lo pone cualquiera.
Clase… ya es otra cosa.
El salón se quedó en silencio.
Varias miradas se clavaron en mí.
Esperando.
Alejandro apretó la mandíbula.
Lucía bajó la cabeza.
Patricia sonreía.
Satisfecha.
Creía que había ganado algo.
Algo que sólo existía en su cabeza.
Entonces, sin dejar de mirarla, abrí lentamente el bolso de piel que llevaba colgado del hombro.
Saqué una carpeta azul marino.
—Precisamente de eso quería hablar hoy —dije—.
De quién pone el dinero…
Y de quién pone la casa.
Patricia soltó una risita aguda.
—¿Otra vez con tus facturas, Carmen?
Aquí estamos celebrando un cumpleaños.
No una reunión de condominio.
Para ver as instruções de preparo completas, vá para a próxima página ou clique no botão Abrir (>) e não se esqueça de COMPARTILHAR com seus amigos no Facebook.
