—Sí.
Cuando la puerta metálica se cerró detrás de mí y el sol me golpeó la cara, sentí que me ardían los pulmones. Diez años. Diez años respirando aire prestado. Caminé hasta la banqueta sin mirar atrás.
—Se te acabó el tiempo, Damián Reyes —murmuré.
Esta noche todo cambiaría… y yo estaba lista para enfrentar lo que nadie más se atrevía.
Para ver as instruções de preparo completas, vá para a próxima página ou clique no botão Abrir (>) e não se esqueça de COMPARTILHAR com seus amigos no Facebook.
