Sucio ni siquiera se acercaba.
En cuanto entré, casi salí corriendo. La basura se había estado acumulando durante quién sabe cuánto tiempo: bolsas rotas, cartón empapado, platos agrietados apilados en torres inestables. En una esquina había un montón de periódicos amarillentos que ya no eran papel, sino polvo quebradizo. Las paredes estaban manchadas de un color antinatural, algo que nadie debería pintar jamás. Una espesa capa gris lo cubría todo, como si el tiempo mismo se hubiera dado por vencido con el lugar.
Y las cucarachas.
Enormes. Algunas tan largas como mi pulgar. Incluso más grandes. Cuando encendí la luz, se dispersaron como si yo fuera el intruso.
Telarañas colgaban del techo al suelo como cortinas en descomposición. En una esquina había un nido de algo; qué era exactamente, no quería saberlo. Y el olor… incluso ahora, me cuesta describirlo sin sentir náuseas. Pesado. Podrido. Como basura que se había descompuesto, y luego vuelto a descomponer.
Pero mientras estaba allí, asimilándolo todo, vi lo que nadie más vio.
Vi potencial.
Para ver as instruções de preparo completas, vá para a próxima página ou clique no botão Abrir (>) e não se esqueça de COMPARTILHAR com seus amigos no Facebook.
