—Acércate un poco más a la puerta… para que veas mejor, cariño.
Valeria, que siempre había confiado en su marido —al menos en apariencia, en ese matrimonio que la prensa llamaba «la pareja perfecta»—, se acercó al borde de la puerta abierta. La brisa marina acariciaba su cabello y su vestido, impregnado del aroma salado del océano.
Y en ese instante…
Santiago la agarró del brazo.
¡Agárrala!
Con un movimiento rápido y brutal, la empujó con todas sus fuerzas.
Valeria cayó del helicóptero.
Su grito se perdió en el viento, ahogado en el aire. Pero en el momento en que su cuerpo se precipitó al vacío, la gélida verdad resonó en su mente con claridad metálica:
Ella ya estaba preparada para esto.
Porque Valeria lo sospechaba desde hacía tiempo. Y durante los últimos meses, había estado tomando ciertas precauciones en secreto… medidas que nadie —ni siquiera Santiago— podría haber imaginado.
Lo que Saпtiago пυпca supo fυe qυe, mυcho aпtes de aqυel vυelo, Valeria había dejado de ser la esposa eпamorada que пfíaba ciegameпte.
Empezó a observar.
Para escuchar.
Guarda silencio.
Para ver as instruções de preparo completas, vá para a próxima página ou clique no botão Abrir (>) e não se esqueça de COMPARTILHAR com seus amigos no Facebook.
