0 Comentarios
A la rueda tambaleante del carro.
A tu hijo ardiendo de fiebre.
A la puerta que se abre a un mundo que debería pertenecer solo a otros.
Pensaste entonces que esta propuesta sería una especie de trato con un anzuelo oculto bajo terciopelo. De esos que advierten a las mujeres pobres y que a los ricos nunca se les enseña a temer. Pensaste que la supervivencia requeriría otro compromiso, otro hombre, otra deuda disfrazada de misericordia.
En cambio, lo que te esperaba al otro lado de esas puertas de hierro era algo más raro.
El hombre al que la ciudad temía, que miró a tu hijo y vio en la nieve la línea que no dejaría que la muerte cruzara.
El hombre que blandía la violencia como un arma, pero que primero ofrecía ternura.
El hombre cuya propuesta no era mía.
Era: descansa aquí hasta que puedas elegir.
Fue una verdadera conmoción.
No fue que el jefe de la mafia te viera.
Fue que, cuando lo hizo, no te pidió que tuvieras miedo.
Él protegió tu libertad ante todo.
Y, en definitiva, fue la única propuesta que merecía la pena aceptar.
FIN
Para ver as instruções de preparo completas, vá para a próxima página ou clique no botão Abrir (>) e não se esqueça de COMPARTILHAR com seus amigos no Facebook.
