Le temblaban los labios.
"Sí... intenté abrirla... pero no pude."
El seguro para niños estaba cerrado desde afuera.
Mi hijo... intentó escapar.
Tres semanas después, Mateo pudo volver a casa.
Dejé el turno de noche para siempre. El hospital me ofreció un horario flexible y nos mudamos a casa de mi abuela en el campo, un lugar lleno de recuerdos entrañables.
Lucía se mudó cerca con su hija.
El Dr. Cruz nos visitaba con frecuencia.
El detective Salgado dejó de ser solo un investigador para convertirse en un amigo.
Formamos una nueva familia.
No por sangre... sino por lealtad.
El día que Mateo cumplió cuatro años, lo celebramos bajo el cerezo del jardín.
"Pide un deseo conmigo, mamá", me dijo.
Para ver as instruções de preparo completas, vá para a próxima página ou clique no botão Abrir (>) e não se esqueça de COMPARTILHAR com seus amigos no Facebook.
