Cerré los ojos.
No pedí que el dolor desapareciera.
Solo pedí fuerzas para seguir con mi hijo.
Esa noche, mientras lo veía dormir plácidamente, comprendí algo esencial:
La familia no se trata solo de quienes comparten la misma sangre.
La familia se trata de quienes permanecen a tu lado cuando todo se derrumba.
Y mi pequeño hijo, a quien intentaron silenciar, se convirtió en la razón por la que construí una nueva vida.
Para ver as instruções de preparo completas, vá para a próxima página ou clique no botão Abrir (>) e não se esqueça de COMPARTILHAR com seus amigos no Facebook.
