Y allí estaba.
Una mujer de unos treinta años, con una chaqueta entallada color crema, cabello liso y brillante, sosteniendo su celular como si estuviera lista para capturar el momento.
"Estoy enamorado de otra persona", continuó. "Alguien que me hace sentir joven otra vez".
Alguien reprimió un suspiro.
Una amiga susurró mi nombre como si fuera una plegaria.
Y entonces lo oí.
Aplausos.
Lucía y Renata se incorporaron un poco en sus sillas, se abrazaron... y comenzaron a aplaudir. Sonrieron. Aplaudieron como si Alberto acabara de anunciar unas vacaciones sorpresa.
Mis propias hijas.
No alcé la voz.
Para ver as instruções de preparo completas, vá para a próxima página ou clique no botão Abrir (>) e não se esqueça de COMPARTILHAR com seus amigos no Facebook.
