"La llamaban 'lesbiana'... Luego su padre la entregó a sus esclavos... Lo que sucedió después dejó a todos conmocionados..."

Allí, cada sonido resonaba de forma distinta: una tos, el crujido de las tablas del suelo, incluso el leve susurro de un pie. Ella lo notaba todo. Su presencia atraía miradas cautelosas. Los hombres susurraban entre sí, algunos curiosos, otros recelosos. Habían oído las voces. La hija del amo, considerada diferente, había sido obligada a permanecer en sus aposentos como castigo.

Los murmullos estaban cargados de especulación y juicio. Pero ella percibió algo más, un sutil reconocimiento. Vieron en ella inteligencia, conciencia y valentía. Solo eso la distinguía de los demás. La intención de su padre era clara. Al colocarla entre hombres, intentaba doblegarla, quebrantarla, enseñarle obediencia y forzarla a entrar en un mundo al que siempre se había resistido.

Sin embargo, se negaba a verse como una víctima. El miedo no lo habría aprisionado. Lo habría soportado, sí, pero en sus propios términos. El mayor de ellos, un hombre llamado Silas, dio un paso al frente. Su espalda estaba recta a pesar de años de duro trabajo, y su mirada era penetrante. «Así que la hija del amo ha venido con nosotros», dijo en voz baja pero autoritaria. «¿Sabes por qué estás aquí?». «Lo sé», respondió ella, firme e inquebrantable.

Para ver as instruções de preparo completas, vá para a próxima página ou clique no botão Abrir (>) e não se esqueça de COMPARTILHAR com seus amigos no Facebook.