—Mamá, mi suegra está viviendo con nosotros… y nos está haciendo la vida imposible. Por favor, ven mañana a la reunión familiar —dijo, casi en un susurro.

El silencio era tan denso que se oía el papel al rasgarse. Patricia desplegó las hojas, frunciendo el ceño. Empezó a leer moviendo los labios, como una niña concentrada. Vi cómo sus ojos corrían por el primer párrafo, retrocedían, volvían a avanzar. El color se le fue retirando poco a poco de la cara, como si alguien apagara un interruptor.

—¿Qué es esto? —murmuró al cabo de unos segundos, aunque todos lo escuchamos.

—Un requerimiento fehaciente —respondí—. Redactado por mi abogado. Te pide que abandones esta casa en un máximo de quince días desde hoy.

Un murmullo recorrió el salón. Las primas de Lucía se miraron entre ellas; uno de los tíos se aclaró la garganta. Patricia apretó el papel entre los dedos.

Para ver as instruções de preparo completas, vá para a próxima página ou clique no botão Abrir (>) e não se esqueça de COMPARTILHAR com seus amigos no Facebook.