Natalia tragó saliva antes de responder.
—Nuria confiaba en mí. Una noche me invitó a su casa. Había bebido demasiado. Dejó el bolso abierto, el celular sobre la mesa y el vestido en el dormitorio. Vi un correo en la pantalla… y entendí que pensaba cargarme toda la responsabilidad si algo salía mal. Quería usar mi nombre, mi firma, hacerme aparecer como responsable de varios movimientos. Así que copié archivos. Guardé conversaciones. Pruebas.
La miré sin poder ocultar la incredulidad.
—¿Y luego?
—Luego… desapareció.
La palabra quedó suspendida en el aire.
—¿Desapareció cómo?
—Como suena. Dos semanas después, nadie podía localizarla. Su chofer dejó el trabajo, la casa se vendió a través de una inmobiliaria, los teléfonos dejaron de funcionar. Y todos los que habían hecho negocios con ella fingieron no conocerla.
Un frío me recorrió la espalda.
—¿Fuiste a la policía?
Natalia soltó una risa amarga.
—¿A decir qué? ¿Que me metí en una red de fraude fiscal, que tengo copias de documentos comprometidos y que la mujer que me metió en todo esto desapareció? Lo último que quería era llamar la atención.
Se inclinó ligeramente hacia mí.
Para ver as instruções de preparo completas, vá para a próxima página ou clique no botão Abrir (>) e não se esqueça de COMPARTILHAR com seus amigos no Facebook.
