Aterricé en Lisboa bajo un sol radiante y cálido, entre sus estrechas calles empedradas y los embriagadores aromas de la brisa marina, el ajo asado y el fuerte café expreso. La empresa me había reservado un apartamento encantador y luminoso en el histórico barrio de Alfama, con un pequeño balcón de hierro con vistas al resplandeciente río Tajo.
Llegó el primer día del mes y ya pasó.
Esa noche, sentado en mi balcón, saboreé una copa de vinho verde bien frío, arrullado por las evocadoras y melancólicas melodías de fado que llegaban de una taberna cercana. Estaba completamente, profundamente…
Para ver as instruções de preparo completas, vá para a próxima página ou clique no botão Abrir (>) e não se esqueça de COMPARTILHAR com seus amigos no Facebook.
