0 Comentarios
Matteo no te mira. "No."
"No tienes que hacerlo."
"Lo sé."
Espera un buen rato.
Luego, con la misma calma aterradora que usó en la clínica, dice: "La primera vez, le rompió la mandíbula y lloró mientras la llevaba a urgencias. Les dijo a todos que se había resbalado en el hielo. La segunda vez, le rompió tres costillas. La tercera vez, me dijo que lo dejaba. La cuarta vez, no hubo una quinta." Aprieta la mandíbula una vez. "Oficialmente, fue una caída por las escaleras."
Sientes cómo el frío te cala hasta los huesos.
"¿Y extraoficialmente?"
Matteo se gira.
Luego, gira la cabeza. Sus ojos son casi ilegibles en la oscuridad, pero eso no basta. "Extraoficialmente, hay gente que la tierra no debería contener."
La frase no es una amenaza.
Es una necrología escrita con antelación para alguien que ya ha fallecido.
De repente, y con total claridad, comprendes que Matteo Varela es tan peligroso como dice la ciudad. Quizás incluso más. La diferencia es que, en él, el peligro tiene sus propias reglas. Es deliberado. Disciplinado. Un arma que lleva consigo, con niños y mujeres, porque ha visto con demasiada claridad lo que sucede cuando los hombres tratan el poder como lujuria.
Esto debería tranquilizarte más que tranquilizarte.
«Me estás asustando», dices antes de poder contenerte.
Él asiente. «Bien».
La respuesta te arranca una breve risa.
Para ver as instruções de preparo completas, vá para a próxima página ou clique no botão Abrir (>) e não se esqueça de COMPARTILHAR com seus amigos no Facebook.
