En una pequeña casa tranquila, en las afueras de la ciudad, vivía Doña Elena, una mujer de 91 años con una energía inesperada para su edad. Sus días solían ser simples: una taza de té por la mañana, algo de lectura, y una llamada diaria con su familia, que vivía lejos pero nunca olvidaba preguntar por ella.
Sin embargo, había algo que su familia no sabía del todo: cada noche, cuando el silencio llenaba la casa, Doña Elena se transformaba. Encendía su computadora, se colocaba unos grandes audífonos y tomaba el control con manos firmes. Su mirada, aunque marcada por los años, se volvía intensa y concentrada. Era su momento: el mundo de los videojuegos.
Una tarde, su familia intentó llamarla como siempre, pero no hubo respuesta. Intentaron una vez, dos, diez veces. Nada. La preocupación creció rápidamente. Pensaron en lo peor. ¿Se habría caído? ¿Estaría enferma? Sin perder tiempo, llamaron a la policía para que fueran a verificar.
Minutos después, dos oficiales llegaron a la casa. Tocaron la puerta, anunciaron su presencia… silencio. Decidieron entrar.
Al avanzar por el pasillo, escucharon algo extraño: sonidos electrónicos, disparos, música intensa. Se miraron confundidos hasta llegar a la habitación.
Allí estaba Doña Elena.
Para ver as instruções de preparo completas, vá para a próxima página ou clique no botão Abrir (>) e não se esqueça de COMPARTILHAR com seus amigos no Facebook.
